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7 Poemas para NIÑOS

Tres niños leyendo un libro de poemas

Poemas para niños

Qué sensación más bonita la de leer un poema con un niño, ¿no crees? Sentado junto a ti; quizá, incluso, sentado en tu regazo; sintiendo su respiración y viendo su mirada atenta. O esa niña bonita que te dice: “papá, te voy a leer un poema”. Y tú haces lo que te ordena y te sientas donde te indica. ¿Hay algo más especial que pasar un rato leyendo poesía con niños?

Tipos de poemas para niños

7 Poemas para niños (para leer en familia)

1. ¡A volar!, de Rafael Alberti

Leñador,
no tales el pino,
que un hogar hay
dormido
en su copa.
—Señora abubilla,
señor gorrión,
hermana mía calandria,
sobrina del ruiseñor.
Ave sin cola,
martín pescador,
parado y triste alcaraván:
¡A volar,
pajaritos,
al mar!

2. En el parque zoológico, de Gabriel Celaya

Pero la jirafa
¿no te da risa?
¿Y la cebra, inventada
para no ser creída?

La serpiente le busca
vueltas a la vida.
Las astas del ciervo
al aire se enraízan.

¡Ay, si yo inventara, niña,
lo haría sin fantasía!
Las cosas más sorprendentes
son siempre las más sencillas.

3. Caballitos, de Antonio Machado

Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera.

Yo conocí, siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado
en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento
chispeaban las candelas
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.

Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera.

4. A un hombre de gran nariz, de Francisco de Quevedo

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
erase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado;

era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narigado.

Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era;

érase un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito.

5. Primera página, de Federico García Lorca

Fuente clara.
Cielo claro.
¡Oh, cómo se agradan
los pájaros!

Cielo claro.
Fuente clara.
¡Oh, cómo relumbran
las naranjas!

Fuente.
Cielo.
¡Oh, cómo el trigo
es tierno!

Cielo.
Fuente.
¡Oh, cómo el trigo
es verde!

6. La estrella, de Juan Ramón Jiménez

En el naranjo está la estrella.
¡A ver quién puede cogerla!

¡Pronto, venid con las perlas,
traed las redes de seda!

En el tejado está la estrella.
¡A ver quién puede cogerla!

¡Oh, qué olor a primavera
su pomo de luz eterna!

En los ojos está la estrella.
¡A ver quién puede cogerla!

¡Por el aire, por la yerba,
cuidado que no se pierda!

¡En el pozo está la estrella!
¡A ver quién puede cogerla!

7. Tres canciones, de Antonio Machado

Entre las negras encinas
hay una fuente de piedra,
y un cantarillo de barro
que nunca se llena.

En los árboles del huerto
hay un ruiseñor;
canta de noche y de día
canta a la luna y al sol.

Ronco de cantar:
al huerto vendrá la niña
y una rosa cortará.
Por el encinar,
con la blanca luna,
ella volverá.