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7 Poemas para Niños para Dormir

Poemas para niños para dormir

—»Venga, niños, a la cama, que es hora de dormir…»
—»¿No nos podemos quedar un poquito más? Venga, porfa…»
—»No, que ya es tarde y mañana hay colegio. Si vamos ahora a la cama, os leo un cuento, ¿vale?»
—»Vale, mamá, pero ¿nos lees mejor uno de esos poemas tan chulos que te sabes?»

Lo estás viendo, ¿a que sí? Esos momentos de lucha por irse a la cama, lavarse los dientes, pijamas, etc, se pueden convertir en una experiencia mágica al usar la poesía. Esas tres niñas tan bonitas que tienes, esos hermanitos que se dan la mano al tumbarse en la cama, y te miran fijamente, sin parpadear, conteniendo el aliento, para no perderse ni una palabra de los poemas que estás a punto de leerles.

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7 Poemas para Leer a los Niños en la Cama

1. Versos de la madre, de Gloria Fuertes

Cierra los ojitos,
mi niño de nieve.
Si tú no los cierras,
el sueño no viene.

Pájaros dormidos
—el viento les mece—.
Con sueño, tu sueño
sobre ti se extiende…

Arriba, en las nubes,
las estrellas duermen;
y abajo, en el mar,
ya sueñan los peces.

…Mi niño travieso,
mi niño no duerme.
Ángel de su guarda,
dime lo que tiene.

Que venga la luna
que a la estrella mece,
que este niño tuyo
lucero parece.

2. Niño, de Gerardo Diego

Niño dormido en el florido huerto.
Una cosa tan sólo aún es más bella.
Niño despierto.
Estrella.

Niño despierto en el huerto florido.
Una cosa —una sola— a ti prefiero.
Niño despierto.
Lucero.

3. Nana del burro gorrón, de Camilo José Cela

Duérmete, burrillo manso,
que ya es la hora.

Ya te has comido la flor
de la amapola.

Ya has bebido en el restaño
del agua sola.

Duérmete, burrillo manso,
que ya es la hora.

4. Canción para dormir un pie, de Manuel Fernández Sanz

A la nana, nanita, nana
duérmete chiquirritín
dentro de tu calcetín
de lana.

5. El puente, de Juan Ramón Jiménez

El dormir es como un puente
que va del hoy al mañana.
Por debajo, como un sueño,
pasa el agua.

6. ¡A dormir!, de Concha Zardoya

¡A dormir! ¡A dormir!
El animal de la selva
no entra aquí.

¡A dormir!
El león de grandes ojos
no entra aquí.

¡A dormir!
El tigre de fieros saltos
no entra aquí.

¡A dormir!
Ni la cobra que bailaba
entra aquí.

¡A dormir!
Ni la hiena ni el lagarto
entra aquí.

¡A dormir!
Ni el tucán de oscuras alas
entra aquí.

¡A dormir!
¡A dormir, mi niño negro!
¡A dormir!

7. La cigüeña, de Rafael Alberti

¡Que no me digan a mí
que el canto de la cigüeña
no es bueno para dormir!
Si la cigüeña canta
encima del campanario
¡que no me digan a mí
que no es del cielo su canto!

¿Se han dormido tus hijos al leer estos poemas?

Nos encantaría saber qué tal ha sido la experiencia de leer un poema al irse a la cama. ¿Los habéis disfrutado tus niños? ¿Ha sido una experiencia bonita? Escribe un comentario abajo y dinos, entre 0 y 10, cuánto habéis disfrutado los poemas para dormir.

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